Entrevista

  


ENTREVISTA – Br. Ireneo Dunlevy, O.P. – setiembre 2106

AN INTERVIEW WITH FR. HENRY CAMACHO, O.P.

POSTED ON SEPTEMBER 21, 2016

IrineusWritten BY: BR. IRENAEUS DUNLEVY, O.P.

Nota del editor: Este es el tercer mensaje en una serie que rinde homenaje a la vida religiosa y la fidelidad de varios de nuestros Jubilarias como parte de nuestra celebración del Jubileo 800a de la Orden de Predicadores.

 

Padre Angelo Henry Camacho, O.P., profesó sus primeros votos el 16 de agosto de 1954. Un año antes, había recibido el nombre religioso, Henry, del eminente místico Dominico, el Beato Henry Suso, que era conocido por su austeridad y penitencia. A diferencia de Bl. Henry, el padre Camacho no ha tallado IHS [Jesús, Hombre, Salvador] en el pecho. Sin embargo, como el Beato Henry, P. Camacho expresa su amor por Jesús en la oración no convencional. Sentado con él en la capilla, es muy probable escuchar una profunda voz gutural de exhortación romper el silencio. A veces es el nombre de nuestro Señor ( “… Jesús…”), mientras que otras veces se trata de una simple afirmación durante la lectura del Oficio ( “… sí …” “… es cierto …”). No todo el mundo reza de esta manera, pero es cierto: P. Camacho reza así.

Padre Camacho ha pasado la mayor parte de sus más de cincuenta años en la Orden de Predicadores en misión en Perú, y ha acumulado una colección de historias que rivalizan con Forrest Gump. En América del Sur, participó en la etapa inicial de la teología de la liberación,…. Él sobrevivió a un accidente de tráfico en Europa con el P. William Bonniwell, OP, fue resaltada su piedad durante la calamidad. A medida que el vehículo salía por un lado de la colina, P. Camacho gritó: “Jesús, María, José… Jesús, María, José.” Ellos salieron ilesos. Sus años en misión en el Perú incluyen uno de los terremotos más catastróficos registrados, amenazas de muerte de Sendero Luminoso…, y el martirio de sus amigos (A los que pudo ver beatificados el año pasado).

Una de mis historias favoritas se refiere a su primer encuentro con Santa Teresa de Calcuta. Al encontrarse con ella en un avión que realizaba un vuelo Lima-Bogotá-México, le dio las gracias por enviar hermanas a Chimbote-Perú y besó sus manos. A continuación, ella tomó las manos del sacerdote y las besó. Luego tomó él sus manos y las besó. Luego ella besó de nuevo las manos del sacerdote, y esta escena se repite hasta que fue interrumpida por el regreso de otra Misionera de la Caridad. P. Camacho no tenía el conteo final, pero él alegremente afirma que eran más de 15 intercambios.

A pesar de todas estas historias únicas, P. Camacho ama por encima de todo, compartir la historia de cómo descubrió a la Beata Isabel de la Trinidad. Cuando alguien observa con sorpresa, “Oh! La conoces? “, él afirma: “la conozco, la amo! ” . Él recuerda haber recibido su libro [Pensamientos de sor Isabel de la Trinidad] de una amiga en 1982. En ese punto, había profesado ya durante 28 años y había sido ordenado de sacerdote hacía 22 años. En relación a la Beata Isabel, [Santa desde el 16 de octubre del 2016], explicó en la entrevista, que tiene una deuda con ella porque “ella me dio el gusto  de la vida contemplativa cristiana y un modelo de perseverancia.”

La amistad y el amor que descubrió con la hermana carmelita – que pronto será canonizada-dio como resultado su dedicación al estudio, centro de la vida dominicana. Como me dijo, “Un Dominico tiene la obligación de estudiar para el resto de su vida.” P. Camacho se propuso el objetivo de estudiar los escritos de la Beata Isabel de la Trinidad  durante una hora al día durante todo un año. Su dedicación a ese objetivo le dio una amiga en el cielo y continúa dando forma a su apostolado. Refiriéndose de nuevo a sus días en la casa de estudios, explicó la importancia de la formación que recibió en la filosofía y la teología Tomista: “ocho años me equiparon para estudiar el resto de mi vida. El estudio es una forma de oración… no tengo ninguna duda”.

Padre Camacho trabaja actualmente en el Perú con Renovación Matrimonial (REMA). Gran parte del trabajo se centra en ayudar a las parejas a ver a Cristo dentro de sí y dentro de su matrimonio. Como sacerdote Dominico, P. Camacho desea llevar a las parejas la Palabra de Dios en los sacramentos y en su predicación. Al mismo tiempo, anima a las parejas para practicar la esperanza en Dios mientras trabajan por superar las dificultades en su matrimonio.

Aunque su trabajo con REMA continúa, P. Camacho se ve a sí mismo en transición a una nueva etapa de su vida dominicana. Cuando le pregunté lo que significa ser un jubilarían,  pues la Orden celebra sus 800 años jubilar, expresó su agradecimiento a Dios por bendecirlo con su vocación Dominica. Ve con optimismo a los hombres que se unen a la Orden de Predicadores, y él está agradecido por los hermanos. Como sus años de ministerio activo comienzan a disminuir, declaró: “En este momento”, ha remarcado, “puedo disfrutar de los hermanos. No tengo ningún deseo de ser joven de nuevo en el cuerpo”.

Sus palabras me hicieron recordar una escena hermosa del fin de semana de nuestra entrevista. Alrededor de la hora del almuerzo, P. Camacho entró en el comedor a una escena de blanco, para su sorpresa. Quince hermanos estudiantes estaban pasando por la zona y se habían detenido en el priorato para el almuerzo. Inmediatamente después de la entrada del sacerdote, los hermanos le asistieron, como lo harían con cualquier fraile. Lo acompañaron a su asiento, pusieron pan delante de él, y llenaron su vaso. Una vez que se sirvió el almuerzo, empezó a compartir algunas historias y sabiduría.

Como nosotros, los hermanos más jóvenes le servimos en el cuerpo, él  nos sirvió en el espíritu. La tarde representaba la intersección de las diferentes generaciones que componen la Orden, así como su armonía. Después de haber reído y disfrutado de la compañía del otro, su consejo de despedida para nosotros fue el siguiente: “hacer la voluntad de Dios.”

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